Cuando MIGUEL ÁNGEL terminó su Moisés, se dice que lo golpeó con fuerza y le gritó:
¡habla!;...tal era su perfección.
En Galos no nos podemos permitir el gesto dada la fragilidad de la porcelana,
cuando ésta se realiza con la finura aprendida y repetida desde siglos ha, y sólo nos queda depositar con ternura nuestras delicadas piezas en sus manos, con la convicción de que ellas les contarán de nuestros desvelos y mimos.
Confiamos en que la presente colección de modelos le agradará y motivará la elección de las creaciones firmadas por GALOS para ocupar un lugar preferente en su hogar.